Científicos del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y la Universidad Politécnica de Cartagena han observado por primera vez un planeta, un «gigante gaseoso», orbitando a gran distancia de una estrella casi apagada, una enana marrón, en la constelación del Escorpión, a 470 años luz de distancia de la Tierra. Fue precisamente en mitad de un proyecto de búsqueda de enanas marrones para tratar de comprender mejor los procesos de formación de las estrellas como los científicos dieron con el planeta. El objeto tiene 14 veces la masa de Júpiter y se desplaza alrededor de una enana marrón que se encuentra a una distancia 700 veces mayor que la que separa la Tierra del Sol, por lo que tarda 65.000 años en completar su órbita.
«Aunque ya se conocían sistemas dobles de masas similares, ésta es la primera vez que se encuentra un compañero tan poco masivo a una distancia tan grande de una enana marrón. La separación entre estos dos cuerpos celestes es unas 20 veces mayor que la que existe entre el Sol y Plutón», indica el astrofísico del IAC Víctor Béjar, uno de los autores del artículo publicado en la revista especializada «Astrophysical Journal».
UN MUNDO JÓVEN
La temperatura de superficie de la enana marrón y del nuevo cuerpo celeste es de 2.000 grados centígrados. En el caso de «UScoCTIO108B», siglas por las que de momento se conoce el nuevo planeta, que aún no tiene nombre, las temperaturas son aún muy elevadas debido a su extrema juventud (es casi mil veces más joven que los planetas del Sistema Solar) y no a la influencia de la enana marrón central, que además de ser muy fría para tratarse de una estrella, se encuentra a una distancia demasiado grande como para transmitir calor a este mundo.
Según el equipo de astrofísicos que han realizado el descubrimiento, resulta difícil que el compañero de masa planetaria se haya originado a tales distancias a partir de un disco protoplanetario, del mismo modo en que se piensa que se formaron los planetas del Sistema Solar.
«Dado que la región tiene una densidad estelar relativamente baja, es muy probable que este sistema permanezca ligado debido a la fuerza de la gravedad durante miles de millones de años y, por tanto, que puedan existir compañeros similares a distancias tan grandes en torno a muchas otras estrellas», indica Antonio Pérez, investigador de la Universidad Politécnica de Cartagena.
Una enana marrón es el eslabón entre las estrellas más frías y menos masivas y los planetas como Júpiter. Al contrario que en el resto de las estrellas, una enana marrón no tiene masa suficiente como para que en su interior se alcancen las temperaturas necesarias para realizar la fusión del hidrógeno, aunque sí experimentan reacciones con elementos ligeros como litio o deuterio.
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