Ayer sábado tocó nuevo paseo. Casi no me atrevo a decir, por repetitivo, por donde ha sido. Bueno, venga, los montes de mi pueblo, en la Sierra de Calatrava. Pero cada vez que voy se ven nuevos matices, nueva perspectivas, luces y colores, que merece la pena recordar en imágenes. La vais a conocer tan bien como yo. Bueno..., casi

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Ese día, parte de mi paseo recorrió un valle, húmedo para estos lares, cubierto de densa vegetación de quejigos, madroños, brezos, jaras de hoja ancha, algunos arces y rebollos y en las zonas menos húmedas, cumbres y solanas, de encinas, labiernagos, jaras comunes, romeros, etc, etc. Una buena representación de vegetación mediterránea. Helo aquí:

Para llegar allí, atravieso bucólicos prados, que huelen a primavera:


Hasta que llevo por fin, me interno en el valle:

Habitantes genuinos de estas sierras:

Y esta es la vegetación por la que medran. Quejigal-madroñal subhúmedo en la umbría, matorral de jara y encina en la solana:

Una vez atravesado, miramos hacia atrás, y vemos en su toda su amplitud el manto verde que he dejado:

El regreso lo hacemos por la cuerda, o cordal, de la umbría. La divisoria de vertientes, la linea que separa unas aguas que a veces se unen con el cielo:

Pero no solo se separan las aguas, si no la esencia de la propia sierra. Lineas suavizadas en el lado que antes hemos dejado, con la vegetación siempre propia de estas tierras, formas mas contundentes en el otro lado, donde nos encontramos un paisaje parcialmente cubierto con pinares repoblados:



Y por fin, a través de morras y laderas...


...y tras haber gozado con el paseo, voy llegando a donde he partido:

Un saludo!